Fecha de Publicación: 26/11/2018 - Nombre de tema: NOTICIAS CIENTIFICAS.

SÍNDROME METABÓLICO: La importancia de la actividad física como elemento terapéutico-preventivo.
compartir en facebookcompartir en twitter



El creciente interés por este síndrome, que puede observarse en el también creciente número de publicaciones científicas sobre el tema, está lógicamente condicionado por el incremento a nivel global de la morbi-mortalidad por enfermedades cardiovasculares (primera causa de muerte en el mundo) y Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2); enfermedades a las cuales se asocia fuertemente.


En Argentina, según la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS), estas causaron una de cada tres de las muertes de causa definida en el año 2016.



Puede definirse al Síndrome Metabólico (SM) como el “conjunto de alteraciones metabólicas constituido por la obesidad de distribución central, la disminución de las concentraciones del colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad (cHDL), la elevación de las concentraciones de triglicéridos, el aumento de la presión arterial (PA) y la hiperglucemia” (Zimmet, Alberti & Serrano Ríos, 2005, p. 1371).
Si bien se conocen antecedentes sobre la asociación de la obesidad con ciertos desórdenes fisiológicos, fue Reaven quien formuló la primera descripción de este síndrome como un conjunto de alteraciones metabólicas (hiperglucemia, dislipemia e hipertensión) con la resistencia a la insulina (IR)1 como núcleo del mismo. Este síndrome fue denominado por Reaven «Sindrome X» (De la Parra, 2013).
La prevalencia de SM se estima entre el 20 y 25% de la población adulta, asociada a factores como la obesidad, el sedentarismo y la nutrición inadecuada (Moreira Cipullo, Cipullo, Souza Ciorlia, Bernardi Cesarino, y Vilela-Martin, 2014). El estudio CARMELA (Cardiovascular Risk Factor Multiple Evaluation in Latin America) demostró que la misma oscila entre 14 y 26% en distintas ciudades latinoamericanas (Kudisch, 2013), siendo alta en Argentina, lo cual “representa un problema de salud pública muy importante” (Diaz et al., 2017, p.69).

Actualmente, la situación no sólo es alarmante por el aumento de la prevalencia a nivel mundial, sino también por la progresiva disminución de la edad de diagnóstico. Hace unos 25 años, el mayor riesgo lo tenían personas mayores de 50 años, mientras que en la actualidad, se consideran como grupos de riesgo a personas de entre 30 y 35 años (Lizarzaburu Robles, 2013).
La primera definición/propuesta diagnóstica oficial del síndrome metabólico fue elaborada por un comité de expertos de la OMS en 1999, y señalaba a la Insulin Resistance (IR) como aspecto central y requisito obligatorio para su diagnóstico. Dos años más tarde, el National Cholesterol Education Program (NCEP) incorporó una nueva definición denominada ATP-III (Adult Treatment Panel-III) que, a diferencia de la propuesta de la OMS, no incluyó una valoración especial a la sensibilidad a la insulina considerando a todos los componentes del síndrome por igual, y proponiendo para el diagnóstico de la obesidad central la medición del perímetro de la cintura 2 (Zimmet et al., 2005).



Posteriormente, distintas organizaciones han publicado nuevas alternativas como el caso de la Internacional Diabetes Foundation (IDF), e incluso modificaciones de la ya mencionada ATP-III, como lo hicieron la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE), la American Heart Association (AHA) y el National Heart, Lung and Blood Institute (NHLBI). Aun así, la versión original de la NCEP ATP-III continúa siendo la de uso más frecuente y extendido.
En relación a su etiología, la complejidad del SM no permite establecer un mecanismo fisiopatológico uniforme. No obstante, puede observarse que su prevalencia exhibe un crecimiento paralelo al de factores tales como el sedentarismo y la obesidad (Figura 1). Tal es así que algunos autores sostienen que estos últimos poseen una influencia para su desarrollo superior al 50% (Beck-Nielsen, 1999).



De esta manera, dos fenómenos complementarios propios del estilo de vida de muchas sociedades contemporáneas deben ser indicados como dimensiones que intervienen fuertemente en la etiología del SM: por un lado, la adquisición de hábitos alimenticios poco saludables dominados por la ingesta de alimentos abundantes en sal, grasas, calorías, y azúcares; y por el otro, el descenso de los niveles de actividad física (AF) influenciado en gran medida por la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, ocio y desplazamiento, y de la creciente urbanización no debidamente planificada, entre otros condicionantes.

Una revisión realizada por Hernández Alonso (2017) concluye que el ejercicio físico aporta importantes beneficios respecto de la mayoría de los factores de riesgo cardiovascular que componen el SM y lo propone como una alternativa eficaz tanto para su prevención como para su tratamiento.

La mortalidad por enfermedad coronaria está fuertemente relacionada al estilo de vida, entre los cuales es fundamental el nivel de actividad física. Estudios epidemiológicos han evidenciado que personas con SM que tienen un mayor nivel de actividad son un 40% menos propensos a morir que los grupos menos activos (Grupo de estudio del síndrome metabólico, 2002).
El aumento de la AF colabora en la reducción de peso y de la presión arterial (PA), mejora la sensibilidad a la insulina y el control glucémico, e incrementa los niveles de HDL. Puntualmente en relación a la PA, aunque el incremento de la AF puede no ejercer un gran impacto sobre la PA de los pacientes normotensos, sí parece ejercer un importante efecto protector contra el incremento que suele sufrir la misma con el avance de la edad (Márquez Rosa, Rodríguez Ordax y Abajo Olea, 2006).
En relación a la obesidad, niveles altos de AF se asocian a una menor presencia de ella. Además, en personas con sobrepeso u obesidad, aun cuando no se logra una pérdida significativa de peso, la AF aporta beneficios como la disminución del riesgo de desarrollar hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunas modalidades de cáncer, así como mejoras en la función inmune y los niveles de cHDL (Cuadri Fernández, Tornero Quiñones, Sierra Robles y Sáez Padilla, 2018).
Respecto a la intensidad de la AF, no obstante no exista un número amplio de estudios que comparen las diferentes posibilidades, se puede observar un extenso acuerdo en la recomendación de la AF de intensidad moderada. En un metaanálisis que comparó el ejercicio intervalado de alta intensidad (EIAI) como terapia para reducir el riesgo cardiovascular de personas con SM con el ejercicio continuo de moderada intensidad (ECMI) y con un grupo control; Aguilera Eguía et al. (2015) no encontraron diferencias significativas entre ambas modalidades de entrenamiento, mientras que sí hubo efectos beneficiosos en la comparación con el grupo control.
El Consenso Latinoamericano de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD, 2010) propone: a corto plazo, modificar los hábitos sedentarios; a mediano plazo, alcanzar una frecuencia de AF de tres a cinco veces por semana, de una duración de al menos 30 minutos cada una; y, por último, a largo plazo, aumentar la frecuencia y la intensidad de entrenamiento. Este consenso recomienda especialmente la AF aeróbica como caminar, nadar o trotar. En líneas generales, los programas terapéuticos que promueven una alimentación sana, un peso saludable y un estilo de vida activo con desarrollo permanente de AF, han confirmado su eficacia a corto y mediano plazo.
En resumen, el manejo efectivo para controlar y reducir los componentes del SM requiere cambios sostenidos en el estilo de vida, primariamente la pérdida de peso con dieta y AF. El tratamiento farmacológico debe ser considerado en aquellos casos en que los factores de riesgo no son debidamente reducidos con los cambios antes mencionados (Bo et al., 2008; Carvajal, 2017).

REFERENCIAS:
1- La IR es entendida como una condición fisiopatológica en la cual se requieren cantidades de insulina superiores a las normales para mantener valores normales de glucemia.

2- Esta propuesta no fue novedosa ya que estaba contemplada de esa misma manera en una definición propuesta en 1999 por el European Group for the Study of Insulin Resistance (EGIR), aunque los valores umbral fueron aumentados respecto de ese antecedente (EGIR: > 94 cm en varones, > 80 cm en mujeres; ATP-III: > 102 cm en varones, > 88 cm en mujeres).



BIBLIOGRAFÍA:

- Aguilera Eguía, R., Vergara Miranda, C., Quezada Donoso, R., Sepúlveda Silva, M., Coccio, N., Cortés, P.,(2015). Ejercicio intervalado de alta intensidad como terapia para disminuir los factores de riesgo cardiovascular en personas con síndrome metabólico; revisión sistemática con metaanálisis. Nutrición Hospitalaria, 32(6), 2460-2471.

- Beck-Nielsen, H. (1999). General characteristics of the insulin resistance síndrome. Prevalence and heritability. Drugs, 58(1), 7-10.

- Bo, S., Ciccone, G., Guidi, S., Gambino, R., Durazzo, M., Gentile, L., (2008). Diet or exercise: what is more effective in preventing or reducing metabolic alterations? European Journal of Endocrinology, 159(1), 685-691.

- Carvajal, C. C. (2017). Síndrome metabólico: definiciones, epidemiología, etiología, componentes y tratamiento. Medicina Legal de Costa Rica, 34(1), 175-193.

- Cipullo Moreira, G., Cipullo, J. P., Souza Ciorlia, L. A., Bernardi Cesarino, C., & Vilela-Martin, J. F. (2014). Prevalence of Metabolic Syndrome: Association with Risk Factors and Cardiovascular Complications in an Urban Population. Plos One, (9), 1-10.

- Consenso Latinoamericano de la Asociacion Latinoamericana de Diabetes. (2010). Epidemiología, Diagnóstico, Control, Prevención y Tratamiento del Síndrome Metabólico en Adultos. ALAD, 18(1), 25-44.

- Cuadri Fernández, J., Tornero Quiñoñes, I., Sierra Robles, A., & Sáez Padilla, J. M. (2018). Revisión sistemática sobre los estudios de intervención de actividad física para el tratamiento de la obesidad. Retos, 33(1), 261-266.

- De la Parra, I. (2013). Síndrome metabólico: definiciones. En I, De la Parra, A.J., Giurgiovich. (Ed.), Síndrome metabólico. Etiología, diagnóstico y tratamiento en las distintas etapas de la vida (pp.19-33). Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Editorial.

Diaz, A., Espeche, W., March, C., Flores, R., Parodi, R., Genesio, M.A., (2017). Prevalencia del síndrome metabólico en Argentina en los últimos 25 años: revisión sistemática de estudios observacionales poblacionales. Hipertensión y Riesgo Vascular, 35(2), 64-69.

- Grupo de estudio del Síndrome Metabólico. (2002). Consenso Mexicano sobre el Tratamiento Integral del Síndrome Metabólico. Revista Mexicana de Cardiología, 13(1), 4-30.

- Hernández Alonso, A. (2017). Efectos del ejercicio físico en los factores de riesgo cardiovascular que constituyen el síndrome metabólico: una alternativa para reducir su tendencia. Revista Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación, 27(2), 140-151.

- Kudisch, H. (2013). Síndrome metabólico y su repercusión en las enfermedades cardiovasculares. En I, De la Parra., A.J., Giurgiovich. (Ed.), Síndrome metabólico: etiología, diagnóstico y tratamiento en las distintas etapas de la vida (pp. 417-431). Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Editorial.

- Lizarzaburu Robles, J. C. (2013). Síndrome metabólico: concepto y aplicación práctica. Anales de la Facultad de Medicina, 74(4), 315-320.
Márquez Rosa, S., Rodríguez Ordax, J., y De Abajo Olea, S. (2006). Sedentarismo y salud: efectos beneficiosos de la actividad física. Apunts, 1(83), 12-24.

- Ministerio de Salud de la Nación. (2016). Estadísticas vitales. Información básica 2016. Argentina. Buenos Aires: Dirección de Estadísticas e Información de Salud. Recuperado de: http://www.deis.msal.gov.ar/index.php/estadisticas-vitales/

- Zimmet, P., Alberti, K. G. M. M., & Serrano Ríos, M. (2005). Una nueva definición mundial del síndrome metabólico propuesta por la Federación Internacional de Diabetes: fundamento y resultados. Revista Española de Cardiología, 58(12), 1371-1376.



AUTOR:
Lic. Prof. Eduardo I. Zaffaroni (1) - Lic. Irina Ortiz (2)
1- Becario Doctoral CONICET-UAI. eduardoi_zaffaroni@hotmail.com
2- Lic. en Kinesiología y Fisiatría.



Ver Noticias Científicas
 
TEMAS RELACIONADOS
No hay temas relacionados.






Sr. Profesional:
Ahora usted tiene la posibilidad de brindarnos sus opiniones y consultas a través de este medio. Consideramos su aporte muy valioso para continuar con el crecimiento de nuestra institución.
Por este motivo, rogamos que su intervención se mantenga siempre dentro de los parámetros del respeto y la tolerancia, ya que los comentarios que se publiquen serán moderados y monitoreados por un responsable designado por el Colegio. Ante cualquier duda puede comunicarse a: administracion@colegiokinesiologos.com